Las cartulinas de color son el fondo sobre el que se apoya todo lo demás. Sirven para hacer las bases, las capas intermedias, los matting alrededor de las fotos y todos esos detalles pequeños que dan aire a la composición.
Las tenemos en formato A4 y en packs de 50 unidades del mismo color, que es lo que compensa cuando encuentras un tono que te encaja con una colección y sabes que lo vas a gastar. Hay amarillos, azules, verdes, naranjas y más colores.
Un truco: elige siempre el color de la cartulina a partir de un tono secundario del papel estampado, nunca del dominante. El resultado queda mucho más armónico.